La fábula es un tipo de relato breve y ficticio con intención moralizante. Puede estar escrito en prosa o verso. En ocasiones tiene una moraleja final. Los personajes pueden ser personas, animales u otros seres, habitualmente personificados.
Las Moscas
En un frondoso bosque, de un panal se derramó una rica y deliciosa miel, y las moscas acudieron rápidamente y ansiosas a devorarla. Y la miel era tan dulce y exquisita que las moscas no podían dejar de comerlas.
Lo que no se dieron cuenta las moscas es que sus patas se fueron prendiendo en la miel y que ya no podían alzar el vuelo de nuevo.
A punto de ahogarse en su exquisito tesoro, las moscas exclamaron:
- ¡Nos morimos, desgraciadas nosotras, por quererlo tomar todo en un instante de placer!
Las Moscas
Los sueños de una lechera
Había una vez una joven, hija de un granjero que iba al pueblo a vender leche, y mientras trasladaba la vasija llena de leche, planificaba su futuro.
– Cuando termine de vender toda la leche, invertiré el dinero en trescientos huevos. De estos una parte no va a nacer, pero de seguro que al menos 200 pollo tendré. Cada pollo podrá ser vendido a precios altos ya que para la época para la que estén listos los precios en el mercado habrán subido. Si logro esto tendré el dinero necesario para comprarme un vestido de fiesta muy bello con el que podré asistir causando sensación. Al asistir a los bailes tan hermosa lograré que todos los jóvenes me pretendan, pudiendo yo valorar a cada uno de los presentes.
De repente tropezó con una piedra y cayó al suelo junto con el recipiente de leche el cual se derramó completamente, destruyéndose también cada uno de los planes que había hecho.
Moraleja: No debes desear tener una fortuna mayor pues nada de lo que tengas te parecerá suficiente. No pienses en el futuro sin antes haber asegurado tu presente pues solo así tu futuro tendrá resultados.
Había una vez una joven, hija de un granjero que iba al pueblo a vender leche, y mientras trasladaba la vasija llena de leche, planificaba su futuro.
– Cuando termine de vender toda la leche, invertiré el dinero en trescientos huevos. De estos una parte no va a nacer, pero de seguro que al menos 200 pollo tendré. Cada pollo podrá ser vendido a precios altos ya que para la época para la que estén listos los precios en el mercado habrán subido. Si logro esto tendré el dinero necesario para comprarme un vestido de fiesta muy bello con el que podré asistir causando sensación. Al asistir a los bailes tan hermosa lograré que todos los jóvenes me pretendan, pudiendo yo valorar a cada uno de los presentes.
De repente tropezó con una piedra y cayó al suelo junto con el recipiente de leche el cual se derramó completamente, destruyéndose también cada uno de los planes que había hecho.
Moraleja: No debes desear tener una fortuna mayor pues nada de lo que tengas te parecerá suficiente. No pienses en el futuro sin antes haber asegurado tu presente pues solo así tu futuro tendrá resultados.
La gran idea del pescador egoísta
Este era un hombre que ya estaba harto de no poder conseguir pescado para poder vivir un poco más cómodo que antes, y es por esto que decidió poner en práctica un nuevo sistema que hace solo algunos días había inventado.
Lo que pretendía era emplear redes que al ubicarlas en el río se impidiera que el agua las atravesara y de este modo el río se quedaría sin corriente que les facilitaba el escape a los peces. Además el toque final del invento consistía en una cuerda de cáñamo que estaba sujeta a uno de los extremos y de la que colgaba una piedra con la que se iba golpeando el agua. Mientras esto sucedía aquel hombre pensaba:
– Con esta idea lograré que los peces tengan tantas ganas de escapar que acudan directamente a mi trampa.
Un pescador que pasaba por el lugar, al ver lo que estaba haciendo, muy molesto le dijo:
– ¿No te das cuenta que con esto el agua que recibimos en el pueblo está llena de fango porque no dejas de ensuciar el agua del río?
– Mil disculpas, me apena mucho saber que esto los molestara, pero es que esta es la única forma que tengo de alimentarme y salir de una vez de esta pobreza – dijo el pescador desesperado.
Moraleja: Tus objetivos en la vida son importantes pero nunca lo hagas perjudicando a los demás.
Este era un hombre que ya estaba harto de no poder conseguir pescado para poder vivir un poco más cómodo que antes, y es por esto que decidió poner en práctica un nuevo sistema que hace solo algunos días había inventado.
Lo que pretendía era emplear redes que al ubicarlas en el río se impidiera que el agua las atravesara y de este modo el río se quedaría sin corriente que les facilitaba el escape a los peces. Además el toque final del invento consistía en una cuerda de cáñamo que estaba sujeta a uno de los extremos y de la que colgaba una piedra con la que se iba golpeando el agua. Mientras esto sucedía aquel hombre pensaba:
– Con esta idea lograré que los peces tengan tantas ganas de escapar que acudan directamente a mi trampa.
Un pescador que pasaba por el lugar, al ver lo que estaba haciendo, muy molesto le dijo:
– ¿No te das cuenta que con esto el agua que recibimos en el pueblo está llena de fango porque no dejas de ensuciar el agua del río?
– Mil disculpas, me apena mucho saber que esto los molestara, pero es que esta es la única forma que tengo de alimentarme y salir de una vez de esta pobreza – dijo el pescador desesperado.
Moraleja: Tus objetivos en la vida son importantes pero nunca lo hagas perjudicando a los demás.
El deseo del pastor
Érase una vez un pastor que se encargaba de cuidar una manada de bueyes. Un día se extravió un ternero y él desesperado salió en su búsqueda recorriendo los alrededores, pero nada, no pudo hallarlo. Tanta era la angustia por la pérdida de este ternerito que le prometió a Zeus que si le decía quién era el responsable sacrificaría un cabrito en su nombre.
El pastor continuó buscando y encontró a un león comiéndose a su ternerito. Cuando vio quien era el responsable de esto se asustó muchísimo y levantó las manos exclamando:
– ¡Gran Zeus, sé que antes te he pedido que me muestres al ladrón a cambio de un ternerito; pero ahora te pido que me ayudes a escapar de este león y te prometo sacrificar un toro!
Moraleja: Los problemas tienen soluciones pero siempre ten presente que al encontrarle, puedes estar encontrando el siguiente problema.
Érase una vez un pastor que se encargaba de cuidar una manada de bueyes. Un día se extravió un ternero y él desesperado salió en su búsqueda recorriendo los alrededores, pero nada, no pudo hallarlo. Tanta era la angustia por la pérdida de este ternerito que le prometió a Zeus que si le decía quién era el responsable sacrificaría un cabrito en su nombre.
El pastor continuó buscando y encontró a un león comiéndose a su ternerito. Cuando vio quien era el responsable de esto se asustó muchísimo y levantó las manos exclamando:
– ¡Gran Zeus, sé que antes te he pedido que me muestres al ladrón a cambio de un ternerito; pero ahora te pido que me ayudes a escapar de este león y te prometo sacrificar un toro!
Moraleja: Los problemas tienen soluciones pero siempre ten presente que al encontrarle, puedes estar encontrando el siguiente problema.
El lobo hambriento
Esta historia ocurrió una mañana cuando el labrador había terminado de trabajar en sus campos y llevo a los bueyes a que se refrescaran en el estanque. Después de beber agua se dispusieron a descansar un poco pues estaban muy agotados por el peso de los arados cuando de repente apareció un hambriento lobo en busca de alimento.
Este se fue acercando poco a poco al arado, y una vez allí empezó a saborear los bordes del yugo para sentir al menos el gusto del sudor de los bueyes y así engañar a su estómago. Comenzó suavemente pero era tanta el hambre que tenía que no se percató que su iba metiendo su cabeza dentro del yugo. El hambriento lobo al percatarse de que había quedado atrapado por el yugo comenzó a desesperarse porque no podía salir así que empezó a correr en todas las direcciones. Mientras corría arrastraba el arado por todo el surco que habían hecho los bueyes.
Un rato más tarde llego el labrador acompañado de sus bueyes y al ver lo que estaba ocurriendo le gritó al lobo:
– ¡Maldito lobo! Que distinto sería todo si no tuvieses esas malas ideas de acosar a los animales que nos ayudan en el campo a trabajar. Yo sería un hombre muy dichoso si araras mis campos con la misma fuerza y rapidez con la que corres ahora desesperado para liberarte de ese yugo tan pesado.
Moraleja: Cuando eres malo y tus intenciones no son buenas, aunque parezca que actúas bien al final tu naturaleza te pone al descubierto.
Esta historia ocurrió una mañana cuando el labrador había terminado de trabajar en sus campos y llevo a los bueyes a que se refrescaran en el estanque. Después de beber agua se dispusieron a descansar un poco pues estaban muy agotados por el peso de los arados cuando de repente apareció un hambriento lobo en busca de alimento.
Este se fue acercando poco a poco al arado, y una vez allí empezó a saborear los bordes del yugo para sentir al menos el gusto del sudor de los bueyes y así engañar a su estómago. Comenzó suavemente pero era tanta el hambre que tenía que no se percató que su iba metiendo su cabeza dentro del yugo. El hambriento lobo al percatarse de que había quedado atrapado por el yugo comenzó a desesperarse porque no podía salir así que empezó a correr en todas las direcciones. Mientras corría arrastraba el arado por todo el surco que habían hecho los bueyes.
Un rato más tarde llego el labrador acompañado de sus bueyes y al ver lo que estaba ocurriendo le gritó al lobo:
– ¡Maldito lobo! Que distinto sería todo si no tuvieses esas malas ideas de acosar a los animales que nos ayudan en el campo a trabajar. Yo sería un hombre muy dichoso si araras mis campos con la misma fuerza y rapidez con la que corres ahora desesperado para liberarte de ese yugo tan pesado.
Moraleja: Cuando eres malo y tus intenciones no son buenas, aunque parezca que actúas bien al final tu naturaleza te pone al descubierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario